Las manos que dieron forma a la icónica Mano del Desierto
A 33 años de su fundación, el autor del monumento Mario Irarrázabal cuenta cómo se gestó este proyecto, el cual también es conmemorado con el lanzamiento de un minidocumental.
Cristian Castro Orozco - La Estrella
Fue precisamente un día como hoy, pero hace 33 años, cuando en medio del desierto se fundaba una colosal estructura que con las décadas se transformaría en uno de los iconos más distintivos de la Región de Antofagasta. La Mano del Desierto.
Ubicada a un costado de la Ruta 5, a 75 kilómetros al sur de la capital regional y a 1.164,13 MSNM, esta obra diseñada por el escultor santiaguino Mario Irarrázabal Covarrubias comenzó a ser armada a fines de 1991 y entregada a la comunidad el 28 de marzo de 1992.
Por este hito es que la Corporación Pro-Antofagasta (PROA) lanzó ayer el documental "La Mano del Desierto: un símbolo del Patrimonio", en el cual se expuso desde la génesis hasta la concreción de esta magna obra.
"Esa mano iba a ser hecha en Calera, auspiciada por una empresa de cementos local, pero por razones que desconozco el plan no se concretó y yo quedé con mi proyecto a medio camino. Estando desanimado por esto le conté a un amigo ingeniero de Antofagasta lo ocurrido y me dijo 'déjame hablar con amigos que tengo acá'", rememora Irarrázabal en el documental.
Proyecto
Ese amigo con quien se contactó el escultor era Hermán Mondaca, quien conformó el primer equipo de gestión para realizar ese proyecto como parte de una naciente corporación que, con los años, se transformaría en PROA Antofagasta.
"Solíamos juntarnos con Mario cuando venía a la ciudad los veranos. Ahí me contó que tenía este proyecto congelado y que intentaba sacar adelante. Esto tuvo que ser a fines de los 80. Para ese entonces PROA no existía, pero sí el proyecto de conformarlo y de brindar una obra a la ciudad. Entonces la escultura que proponía Mario me pareció interesante y se la propuse a Carlos Tarragó (actual director de PROA) quien entonces era gerente de ventas de una cementera. Lógicamente pensé que si a él le gustaba el proyecto, al menos íbamos a asegurar el cemento", recuerda Hermán Mondaca. Tras una cena en Autoclub para convencer a autoridades y empresarios de apoyar la concreción del proyecto se puso manos a la obra .
La construcción de La Mano se inició a fines de 1991.

